Traducido al castellano desde dos versiones inglesas, editadas por Robert H. Charles y Hedley F. Sparks,
y desde la versin francesa de Franois Martin; las tres a su vez traducidas de los manuscritos etopes,
cotejados con manuscritos griegos; corregidas adems estas versiones de acuerdo con los manuscritos
arameos de Qumrn (4QEn - 4QEnastr), editados por Josef T. Milik, traducidos al castellano por
Florentino Garca M.

Los versculos y apartes incluidos [entre parntesis] muy probablemente no forman parte del libro,
especialmente el "Captulo 108", que expresamente declara ser el comienzo de otro libro.
Sin embargo, se encuentran en varios manuscritos etopes o griegos, por lo que han sido incluidos en esta
traduccin para que los lectores formen su propio criterio al respecto.

En el respectivo versculo, se citan adicionalmente(referencias a) otros libros.

Referencias a Henoc se encuentran en mltiples versculos del Nuevo Testamento
v.g. Mt 3:12, 5:4-12, 11:28, 13:31-32, 24:14, 27, 26:64; Mc 13:10,26, 14:21,62;
Lc 1:52, 2:14, 6:24, 9:35, 16:13, 23-31, 24:36; Jn 3:20; Co 6:3; Ef 3:18;5:13; Flp 1:18; 2Ts 2:2;
Hb 11:5; 1P 3:14; Ap 3:17, 6:10, 8:2, 12:16, 16:14, 19:19, 20:1-3, 21:23-24).

Los primeros cristianos tuvieron gran aprecio por el Libro de Henoc, como lo atestiguan las epstolas
cannicas de Judas (6 y 14-16) y 2 Pedro (2:4), as como la no cannica de Bernab y los escritos de
Justino Mrtir (100-165), Atengoras (170); Tatiano (110-172); Irineo, Obispo de Lyon (115-185);
Clemente de Alejandra (150-220); Tertuliano (160-230); Lactantio (260-325) y adems los de
Metodio de Filipo, Minucius Felix, Comodiano y Prisciliano (m. 385).

Actualmente la Iglesia Etope considera como parte del canon de la Biblia el Libro de Henoc.

Esta publicacin no tienen ningn nimo de lucro,
el trabajo de traduccin fue hecho gratuitamente, con fines estrictamente espirituales y
NO puede copiarse para fines comerciales ni con nimo de lucro.

El traductor espera que el mayor nmero de lectores de lengua castellana pueda nutrirse libremente
del legado espiritual de esta obra y que cada vez ms personas puedan descubrir el aporte de los hombres
justos que escribieron este y otros escritos intertestamentarios, preparando la venida del Cristo y
la Nueva Alianza.

Especialmente, espera el tradutor que la lectura de este libro ayude a entender mejor la Buena Noticia
de Jess Cristo.
